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Os Dunares

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Los Dunares: La vida, a veces, puede ser color de rosa

Y digo “a veces” principalmente por dos motivos: el primero, por alusión al hermoso color de este vino, rosado, que como bien sabéis, aun no se encuentra en las preferencias de los bebedores de vino, sobre todo en Galicia, algo que estamos dispuestos a cambiar nosotros en este artículo. El segundo motivo es porque para que la vida sea de color de rosa, estas dos bravas mujeres tuvieron que sacar adelante un proyecto que, seguramente, no siempre fue sencillo de llevar a cabo.

Los Dunares como concepto nace de las manos de María Halcón, bodeguera de tradición familiar en Bodegas Don Olegario y Cristina Yagüe, enóloga, y pretende dar forma a una línea de vinos enmarcados en la viticultura sostenible y en la huella personal en todas las fases de producción: suelo, venía y viticultor y, finalmente, el vino. ambas toman el nombre de “Anónimas” para este proyecto que pretende rendir un sentido homenaje a todas esas mujeres que han desempeñado labores relevantes en diversos campos de la sociedad pasando desapercibidas en su tiempo.

Dentro de este proyecto nace su primer vino “Los Dunares 2016”, rosado 100% caíño tinto y no amparado por la D.Lo. Otra vez caíño tinto? Sí sí, pero en esta ocasión transformado en un rosado muy diferente a los que se suenen ver habitualmente. Uva típica de la zona del Salnés de donde sale este vino, de una parcela única asentada en el municipio de Cambados, con su característico suelo granítico que tanto carácter le aporta a los vinos de esta zona.

La hermosa etiqueta, al igual que el vino, se inspira en el paisaje y características del ecosistema dunar atlántico, que podemos observar en muchas zonas del litoral; no resulta difícil trasladarse a las dunas de Corrubedo, las marismas de la Lanzada o la playa de Baltar cuando llevamos a la nariz este rosado: un trozo del atlántico en la copa, pinceladas herbáceas, balsámicas y ahumadas. En el segundo ataque sale la primavera con fervor: mimosas, granadas y fresa ácida; también algún matiz de pimienta negra. En la boca sale la sal del mar, una extraordinaria acidez típíca de la caíño que no se pierde en este rosado, aportando toques cítricos de pomelo rosa y también de nuevo fresas ácidas.

Que más os puedo decir para convenceros? Bebed, bebed siempre, pero probad, probad siempre cosas distintas; así podréis apreciar mejor las buenas, ampliaréis vuestro abanico de percepciones y gustos y disfrutaréis de ese “Los Dunares”, que yo me tomaría acompañado de una conserva de caballa ahumada, mirando a nuestro Atlántico mar.

                                                                                                                                           LORENA COSTAS

Los Dunares: Un rosado como tiene que ser

Seguimos otra vez explorando territorios diferentes en el mundo del vino. Volvemos la uva caíño nuevamente y la un territorio ya antes recorrido como es la costa atlántica, localizado en el que sería una grande (por lo menos por extensión) DEL pero con una elaboración que no se encuentra amparada por su sello. Probamos un vino rosado, pero alo menos para mí, un vino rosado como tiene que ser. No vamos a encontrar aquí cosas alcohólicas, cargadas de azúcar, y recuerdos a chupachup Kojac, que resultan empalagosas y pesadas. Estamos ante un vino rosado fresco y desfrutón, para beber la garrafa entera de una sentada.

Para conseguir este perfil, el rosado debe ser cómo se había sido un vino blanco con color. La uva no debe madurar tanto, no se debe esperar la que la uva sea una compota llena de azúcares, debe conservar acidez que le atribuirte frescura. Después la maceración del mosto con las pieles debe ser corta para no aportar excesivo color ni taninos. La acidez de la uva caíño necesita de la segunda fermentación para suavizar la bravura y eso es lo que tenemos, un vino con el carácter de un blanco pero con los toques de fruta y complejidad de un vino tinto.

Las notas de cata comienzan por el color rosa-anaranjado, que ya nos va indicando que no es un vino donde predomine la fresa doce como muchos procedentes de lugares más cálidos. Viño limpio, y de capa baja. Nariz fresca, al inicio ligero toque de acetona muy típico de la variedad, después flores de mimosas, balsámicos, amorotes verdes, granada, monte agreste, salvaxismo. En la boca salinidad, acidez contenida, otra vez granada, cítrico, pomelo rojo. Amplitud media, fresco como debe ser un vino rosado.

Como maridaje vamos con un pescado azul que arranca la temporada, jurel, te la reí o bonito tanto tiene, mariñado en soja, un buen aceite y raiadura de lima. Todo lo eres sin duda debajo de una buena sombra ahora que dicen que llega ya la primavera.

                                                                                                                                                 JOSE CRUSAT

FICHA TÉCNICA:

  • Adega:  Proxecto “Anónimas”
  • Zona: Salnés. Sen D.O.
  • Variedades: 100% Caíño Tinto
  • Grao: 11,5º
  • Ano: 2016
  • Prezo: En torno aos 11€
  • Onde mercalo? Vide, Vide! (Rúa da Fonte de Santo Antonio, 10)

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